PARA PAOLA. ESPERANDO UN CAMBIO


Ayer fue mi aniversario, cumplí 12, y mis amigos me montaron una fiesta. Conseguí que mis padres me dejaran llegar más tarde a casa. Bueno, no mucho, pero yo le hice a papá esa mueca con la boca que tanto le gusta. Es algo que siempre funciona. Mientras yo movía  mis labios como un pez él intentaba mantenerse serio, pero nunca lo consigue. Anda hombre, que se te va a escapar la risa, le dijo mamá. Vale, sólo por hoy, pero te quiero en casa a las diez.
La verdad es que mi vida últimamente es muy aburrida, nada de lo que hacía antes me divierte y siempre tengo un montón de deberes que parecen interminables. Además, en poco tiempo todo parece haberse descontrolado, incluso mi cuerpo. He ido engordando por todos los lados; mi cara se ha puesto redonda como una pelota y con un horrible grano en la mejilla que no consigo hacer desaparecer. En la escuela también hay cambios: han incorporado unas clases de educación sexual. Los chicos no paran de reírse y de decir guarradas, acaban siendo insoportables.
Mamá ahora tiene dos obsesiones: la primera es que en cualquier conversación dirigida a mí antepone las palabras “el día de mañana”, las siguientes varían según el día. Porque como ella dice “mira nena, en esta vida todo se acaba pagando”.
A esta primera obsesión ya me he acostumbrado y aunque la oigo ya no le presto atención. La segunda es la peor: ha decidido hacer limpieza de mi habitación, lo que en estos momentos significa que tirará todos los pequeños tesoros que he ido guardando debajo de la cama. Cariño, ya eres mayor, ¡pero mamá!,  no discutas Adriana. Ni siquiera consigo impresionarla con los gritos ni con los portazos. Así mis pequeños tesoros se han trasladado al país de Nunca jamás, transportados en una bolsa azul de basura. Dos peluches ha sido lo máximo que he conseguido quedarme.
Siguiendo con su obsesivo “día de mañana”, mamá intenta prepararme, como le gusta decir, para una nueva etapa que por lo visto será decisiva. La palabra pubertad que al principio me pareció un insulto se me aparece ahora en mayúsculas y negrita. Nuevas palabras, nuevos consejos y una pesada lista de advertencias.
Lo peor es cuando no puedo darle esquinazo y no se me ocurre ninguna excusa creible. Me mira, me sonrie con los hoyuelos que se le marcan en las mejillas, se sienta en mi cama y da unos golpecillos sobre la colcha con los dedos de la mano derecha para que me siente; los corazoncillos rojos de su anillo se mueven y de repente lo suelta: cariño, vamos a hablar un rato. Y yo siento que me hundo un poco más en el colchón y que oiré su monólogo interminable desde la lejanía; sé que buscaré pensamientos para distraerme hasta que surja la frase terrible: ¿qué piensas de lo que te estoy diciendo?
Al final, la pubertad llegó ayer a mi vida junto con mis cumplidos 12 años. No vino  cargada de emociones nuevas sinó con una punzada dolorosa en el vietre y un hilo de sangre que descendió por mis piernas. No tuvimos un buen principio porque encima me pilló desprevenida en la case de gimnasia.
Hoy por suerte es sábado y no tengo que madrugar. Cojo la postal que me regalaron en la fiesta con las firmas de todos y algunas dedicatorias. “No cambies nunca. Dani” esta es la que más resalta a mi mirada, aunque la letra es pequeña y está escrita casi en el extremo inferior de la postal. La apoyo sobre mi pecho con la dedicatoria sobre los ositos rosas de mi camisón. Miró lo que me rodea: ropa tirada por el suelo, zapatos desaparejados, apuntes y libros amontonados en la mesa y la lucecita verde del ordenador parpadeando. Si ahora entra mamá creo que transformará su alegría de ayer en un ataque directo a mi tranquilidad.
Decido  levantarme y ponerme el albornoz blanco. Sigo encontrándome mal. Hasta las narices estoy ya de la maldita pubertad. Cuando paso frente al armario me paro delante del espejo. Eh, tía! estás horrorosa, pienso. Veo a una rubia de ojos verdes con el pelo enmarañado y ojeras. El grano invencible en la mejilla. Me abro el albornoz, sigo hinchada. Se suponía que tenías que transformar mi vida no deformarla, es lo único que se me ocurre gritar a mi reflejo.
Por un momento el reflejo parece tener más poder que yo misma. Paso las manos por los mechones de pelo caidos sobre los hombros. Los recojo en la nuca. Ladeo la cabeza para ocultar el grano y algo que no puedo definir me atrae y me inmoviliza. Sigo recorriendo mi cuerpo con las manos: mis labios finos, el cuello largo, los pechos pequeños… Mientras lo acaricio observo cómo se va dibujando un deseo que desconozco en la piel de la figura que parece mirarme con arrogancia.

De repente oigo los pasos de mamá. Quizás la pubertad esconde algún secreto que aún no he descubierto. Miro la imagen por última vez y las cosas que me rodean. Ya es hora de que empiece a hacer limpieza en mi habitación.

UN DOMINGO DIFERENTE


Domingo. descansado, dejado, deprimente. De todos los adjetivos que tengo para este día de la semana hoy escojo “diferente” porque por primera vez desde hace meses estamos todos en casa. Desde la cama huelo el café, puedo verlo, negro, la espuma con burbujitas flotando, me seduce, imagino una mesa con croisants y bollos, la boca se me llena de saliva y me ronronea el estómago. Un domingo juntos.

Antes de levantarme acaricio mis manos, mis piernas. El amor a mí misma es lo primero que, según el médico, he de incluir en la rutina diaria. Quizás lo consiga con el tiempo y deje de verme como una vieja inestable cada vez que pongo los pies en el suelo. A mis cincuenta y cinco años sería un logro importante para mi autoestima.

Cuando consigo cambiar el “lamentable” por el “no está mal” de mis pies y caderas decido salir de la habitación. Para mi sorpresa veo que la luz de la cocina está apagada y la mesa del comedor vacía.

La tele está encendida. Como no llevo las gafas sólo veo verde y colores difusos que se mueven de un lado a otro. Javier está sentado en el sofá con una taza en la mano.

-Buenos días ¿futbol a estas horas? -le pregunto extrañada

Javier no me contesta, creo que ni me ha visto.

-¿Holaa? -subo el tono

Hace un leve movimiento de cabeza a modo de “ahora no” y suelta un “ayyyyyy” que le levanta el culo del sofá.

Decido pasar de él y buscar a mi hija.

-¿Adriana? ¿Desayunamos juntas? -abro la puerta de su estudio y allí está, con la tele a todo volumen y un bol lleno de leche con café y cereales, sobre el parquet
-Cierra, cierra -me grita sin mirarme- que entrarán las perras
-Pero podríamos desayunar…
-Joder mama ¡quieres cerrar!

Desayuno sola con las perras, una a cada lado regalándome su mejor cara de pena. Al rato se acaba la primera parte del partido y Javier se sienta a mi lado con el mando de la tele en la mano.

-¿Te acostaste muy tarde? – me pregunta mientras va cambiando de canal.
-Sobre las cuatro
-Tarde
-No podía dormir

Asiente con la cabeza.

Me fijo en el informe del reumatólogo que ayer dejé tirado sobre la mesa junto con dos recetas de pastillas: las que me ayudarán a dormir y otras a soportarme el resto del tiempo y que por el momento he decidido no tomar.

-Ayer estuve en la terapia
-A esta hora no dan nada que valga la pena
-Ni a esta ni a otra. No sé si volveré, me sentí mal. Dos mujeres iban con mascarilla, daba cosa verlas.
-¿Si? -me mira y me sonríe como si acabara de verme por primera vez
-¿Me estás escuchando?
-Claro
-¿Seguro? A ver ¿tu qué harías?

Veo en su mirada que no sabe qué contestar.

Nunca había ido a terapia. Me tocó sentarme junto a las mujeres de las mascarillas, cosa que agradecí porque no me sentía preparada para mirarlas directamente. Hablamos por turnos. Repetimos nuestros nombres varias veces, para la memoria, nos comentó la profesora, que por lo visto también es algo frágil ahora: Carmen, Lola, Regina, pero prefiero Regi… Así una y otra vez, sentadas, de pie, tirándonos una pelota que algunas no podían coger por el agarrotamiento de los dedos. Luego nos colocaron por parejas, el dedo indice de la otra con el mío, un suave roce, extraño, agradable, música céltica de fondo, Secret garden, los ojos cerrados, imágenes lejanas que regresaban de no sé que lugar, Adriana pequeña, las dos escuchando esa canción en una tienda de ángeles en Gerona. Luego una melodía de la película Chocolat, Adriana un poco más mayor, solo dos años, en el cine Casablanca, mirando a Jonhy Deep con los ojos muy abiertos, “que guapo, quiero bombones” dijo al salir a la calle, ese instante en el que me di cuenta que una parte de ella se alejaría muy rápido. Los dedos moviéndose libres en el aire, ni siquiera mis párpados servían para contener las lágrimas.


-¿Puedo tener algún día una conversación contigo?
-Siempre hablamos ¿no?
-No
-Como te pones
-Me cabreas ¿sabes? Me paso el día haciendo monólogos
-Cariño, no te enfandes. A ver, cuéntamelo otra vez
-Déjalo. ¡Adriana! -chillo con todas mis fuerzas- ¿puedes bajar a las perras?

La música calló y en esa mágia que nos envolvía oímos la voz de Regi. “No sé con quien hablar, en casa no me entienden, ¿cómo se puede vivir con esto?” Todas las cabezas asintieron, como movidas por hilos invisibles, incluida la mía. Ella también lloraba, otras aprovecharon para desahogar las palabras y yo sólo quería largarme.

-¿Fuiste a la reunión?
-A la terapia. Te lo acabo de decir
-Vale ¿te gustó?
-No. Sí, no lo sé. Me sentí mal. Pero quizás esté bien. Podría darle una oportunidad, pero me cuesta, no sé qué hacer, estoy hecha un lío.
-Ya
-¿Tu qué harías?

La pantalla vuelve a ponerse verde y se reinicia el partido.

-Cariño ¿ te importa si hablamos luego? Nada, de aquí un rato -mientras me habla se levanta y se dirige hacia el sofá-. Acaba pronto.

-¡¡¡Adriana!!! ¿Quieres bajar a las perras? Ya

-Joder, mamá

DESAYUNO EN LA PLAZA


Lo que me mueve es la costumbre, por eso lo primero que he hecho al regresar de vacaciones es ir a desayunar a la plaza. Y es que en el pueblo, con tanto calor y un montón de moscas zumbantes, sólo pensaba en el croisant y el te de jazmín.
Satisfecha y con el pensamiento, engañoso y reconfortante, de que hay cosas que no cambian, vuelvo a sentarme en la terraza del bar Curuba y a pringarme las manos con la gelatina del croisant. Cuando acabo, lamo los trocitos que se me han quedado pegados en los dedos. Esta es la primera parte de mi ritual diario. En la segunda, saco de mi bolsa la libreta y el bolígrafo, de tinta azul, y bebo un poco de te.
Porque es justo en ese instante cuando empiezo escribir.  Ese momento casi mágico en el que me llega el humeante olor a jazmin y  las palabras empiezan a ponerse en orden para ser contadas. Y hoy, justo en ese instante, un chirrido metálico y un golpe en la espalda hacen que mi mano deje un garabato azul en la hoja. El bol con el te se ha balanceado sobre el platillo blanco y se ha derramado un poco en el papel del garabato. Me giro, con una mueca de cabreo y los ojos entornados y veo a un niño, de no mas de ocho años, de rizos rubios y mirada acuosa que se abre paso a manotazos entre las sillas.  Lo miro y me ignora, igual que las dos mujeres que también acaban de sentarse. La mayor (deduzco que es la madre) debe explicar algo muy interesante porque habla rápido y gesticula de manera exagerada; la otra (deduzco que es la amiga, de la madre) pone los ojos como canicas mientras suelta exclamacines del tipo “¿qué me dices?, ¡no me digas!, ¡no puede ser!, ¡ah!, !no!”. Mientras, el niño ricitos, entre golpes de sillas, intenta meter baza, mamá déjame el Iphon, mamá dejáme el Iphon, mamá dejáme el Iphon, pero ella, y la otra, parecen no oirlo.
Convencida de que a ninguno de los tres les importa el garabato y el te caido en el papel, arranco la hoja, la arrugo y limpio las gotas que han quedado sobre la mesa. Recoloco el bol sobre el platillo, hoja limpia, boligrafo azul preparado, rebusco las palabras mirando el azul celeste de la pared del ayuntamiento de la plaza, los niños tumbados en el suelo que pintan la gravilla con tizas de colores y los otros que golpean con una pelota en la torre del reloj. Otro chirrido, otro golpe, mamá déjame el Iphon, ricitos insiste, ahora patalea contra la pata de la mesa. De nuevo me giro con los ojos entornados. Acaba de llegar otro niño, este con cara de saberlo todo, no mucho mayor que el otro y la mirada fija en la pantalla de un móvil que tiene entre las manos. Me pregunto si será el hermano, pero excepto ricitos que se le acerca a mirar a qué está jugando, las mujeres le ignoran igual que a mí. 
La camarera les ha servido helados y dos vasos con un líquido verde que ha dejado frente a los niños.  El mayor sigue con la cara pegada a  la pantalla; ricitos coge una paja y en lugar de sorber sopla con fuerza. Mi abuela decía que cada cual fastidia como puede y él ha decidido ganarse la atención salpicando a todo y a todos. Lo consigue. Me cambio de silla, por si acaso. Con uno de los soplos el brazo de la madre chorrea verde. Esta vez sí que le mira, ¿estás nervioso cariño? le pasa los dedos por un rizo, lo estira y lo suelta de golpe con un movimiento de muelle. Otra vez se gira hacia la amiga, lleva unos días muy nervioso será la vuelta a la normalidad, ¡ah! sí, sí, seguro; mamá dejáme el Iphon, otro soplido, este año, sigue explicando la madre, ha sido el niño que más veces han sacado de clase, ¿ah, sí?. El mayor, por primera vez, levanta los ojos del móvil. Las mira con la expresión de saberlo todo, sonrie con los labios un poco torcidos y les suelta, como si nada, que ha de ser difícil que te saquen varias veces de clase por ser graciosillo, ¿ah, sí? Ricitos, como para cambiar de tema, se sube a la fuente que hay en la torre del reloj, abre el grifo y pone dos dedos en medio del chorro; la gente y los perros que pasan por allí se apartan de un salto para esquivar el agua. Mamá, exclama el mayor, antes de volver a la pantalla ¿sabes que Harry Potter tiene acné en la segunda peli?
La pregunta me deja tan desconcertada que, por unos minutos, agradezco que mis hijos ya sean mayores. Mi hoja sigue en blanco y el te frío. Lo bebo de un sorbo, por acabarlo, y guardo la libreta y el bolígrafo de tinta azul en la bolsa. Decido marcharme y me levanto con el pensamiento, real y desolador, que las cosas siempre cambian.


ESOS DIAS DE PLAYA


Llegamos a la playa cargados y de mal humor, pero lo llevábamos todo: sombrilla, cubo y pala para Andresito, colchoneta hinchable, los biberones de María, pañales, la neverita con cervezas para José, cremas para no quemarnos, bolsas de patatas fritas, toallas y los niños.

Pero lo peor vino entonces, cuando miramos hacia el mar y sólo vimos toallas, cuerpos a medio quemar y un montón de cabezas y brazos donde se suponía que estaba la orilla. Sentí ganas de llorar, después de tanto rato parados en al autopista, los niños que no habían dejado de gritar y el calor. Esa calor, porque a José no hay manera de hacerle entender que con el aire condicionado se va mejor. Se constipan los críos y además en verano se pasa calor ¿no?, y de ahí no lo saco.

RELAT ROSAS BLANCAS


No sé qué hago en este avión, sobrevolando el océano con dirección a Florida. Sólo hace tres días que me llamó tu abogado y aún no estoy convencida de la decisión que he tomado. Desde esta ventanilla parece que el mundo se haya convertido en un espacio vacío. Aún me quedan cinco horas de vuelo. Cinco horas en las que intentaré dormir para no pensar en ti, aunque sé que será difícil porque es lo único que hago desde esa llamada.
Cuando descolgué el teléfono escuché una voz ronca y unas palabras que no entendía. Tardé en reaccionar. Soy el señor Grant, el abogado de la señora Noble ¿es usted su hija?, me dijo, y sólo entonces me di cuenta de que Noble sería el apellido de tu actual marido. Incluso antes de acceder a su petición, el señor Grant ya había hecho la reserva del billete.
Se han apagado las luces de la cabina del avión y ha empezado el pase de la película, en inglés y con subtítulos en español. Estoy mareada. Quizás hubiera tenido que comer un poco. Cuando han servido el almuerzo no tenía hambre y no me gusta la comida americana. El hombre que viaja a mi lado ha tomado un trozo de carne cubierto con una salsa rojiza y espesa, de un olor fuerte y dulzón. De postre, un pastelillo de color azul bañado en mantequilla. He sentido nauseas.
Es la segunda vez que viajo a Florida. La primera fue cuando me invitaste porque querías conocer a tu nieto. Pol tenía cuatro años. No sé si tiene mucho sentido regresar ahora, después de veinte años sin haber tenido noticias tuyas. A pesar de los años sigo haciendo las cosas sin pensar demasiado, sin valorar las consecuencias. Al final el tiempo tampoco consigue cambiarlo todo. Ni siquiera podré explicarte que Pol se ha convertido en un hombre encantador, que me siento sola, que te quiero, que no he podido olvidarte. Quizás sea mejor así porque tampoco te hubiera interesado mi conversación, nunca te gusto escuchar.
La última vez que te vi yo regresaba a Barcelona. Te quedaste junto a la puerta de embarque, abrazada al ramo de rosas blancas que yo te había comprado en una tienda del aeropuerto; siempre fueron tus favoritas. Tenías el cuerpo rígido, la mirada distante y tus labios estaban ligeramente ladeados. Pol te enviaba besos con su mano pequeña, contento por haber conocido a su abuela. La abuela que él decía vivía en el país de los sueños. Recuerdo que le cogí en brazos y recorrí un pasillo estrecho hasta llegar a la puerta de entrada del avión, con las lágrimas contenidas en los ojos. Nunca volví a verte.
Con el tiempo dejé de esperar tus cartas, tus llamadas, a recordarte entre las fotografías que Pol encontraba en algún cajón. Me habría gustado poder oír tus palabras. Tu historia, de la que nunca quisiste hablar. Esa historia que hizo que te alejaras de mí.
A las doce del mediodía he llegado a Tampa. No he podido dormir en el avión y estoy cansada. Al llegar al hotel me he tumbado en la cama y he buscado el número del móvil de tu abogado.
-¿Señor Grant? Soy la hija de la señora Noble… Sí hace un rato, estoy en el Holiday Inn… No, será mejor que no me esperen, no voy a ir a su despacho para la lectura del testamento… Espero que lo comprenda… Por cierto, he cambiado el billete para regresar a España, mi vuelo sale mañana, a las doce. Iré a verle a primera hora… No, no quiero dejar ningún mensaje para el señor Noble, tampoco le conozco… Una última cosa ¿podría decirme donde está enterrada mi madre?

En una cruz blanca que sobresale del suelo hay el nombre de María Noble grabado en letras doradas. Está rodeada por ramos de flores de diferentes colores, algunas ya han empezado a marchitarse. Una brisa cálida me ha rozado la cara y ha hecho caer unos pétalos sobre la hierba. Me hubiera gustado decirte tantas cosas y ahora que estoy aquí estoy callada. Mañana regresaré a España, volveré de nuevo a mi casa, con mi gente. Antes de marcharme he dejado un ramo de rosas junto a la cruz; nadie te había traído flores blancas, eran tus preferidas.

NIT DE REVETLLA

Avui tot se'm fa pesat. Avui que, després de tantes nits llargues i dies en els que sols he sobreviscut, he pogut dormir. Sis hores, tota una bogeria tenint en compte les dos o quatre de l'última setmana.

Ara, més descansada, estic a la feina emplenant a l'ordinador un cony de document d'estadístiques i amb el cap perdut en aquesta nit. El mòbil, damunt la taula, vibra. De tant en tant se li encèn la pantalla quan rebo un whatsapp. Que si bona revetlla, que si què faràs, nosaltres anem a..., un munt d'icones de barrets amb sepentines, cares amb petons... Amb cada missatge se'm despenja una llàgrima. Que estas a la feina, em dic, i m'eixugo la cara amb la mà i miro de reüll als companys.

Avui fa anys que em vaig casar, 37. La plorera no ve per aquí. Tinc pocs records d'aquell dia. Algú va cridar per fer-me una foto quan estava dalt de les escales de l'esglèsia de la Virreina de Gràcia, a punt d'entrar. M'havia posat margarides del ram als cabells i un vestit de gassa blanca, drapejat. Vaig quedar-hi mig girada amb els ulls espantats, el ram a la mà esquerra i l'altra amb un gest de, i ara què? Quan vam sortir de l'esglèsia, en un altaveu de dalt d'un cotxe s'escoltava en Sisa amb la Nita de Sant Joan. Al mig de la plaça una pila de mobles vells esperaven la foguera i uns nens hi tiraven petards. Nosaltres vam marxar cap al convit. Mentre es feia fosc rifàvem la meva lligacama, la corbata del meu estrenat marit i tallàvem un pastis de tres pisos amb una figureta d'uns núvis feliços a dalt que potser va ser l'únic que ens va quedar. Jo, enlloc de pastís, volia coca i volia fugir cap a la plaça, llençar les sabates i saltar les brasses com quan era petita. La meva part fosca sempre ha estat la incoherència.

Avui sento el pes, potser dels anys o dels records o de no acabar de saber el que vull malgrat que sembla que a la meva edat ho hauria de saber. Passaré la revetlla amb les gosses perquè la petita se sent amenaçada amb els petards i aquest matí ja portava dos valiums al damunt. El mòbil segueix vibrant. I tu que faràs? A casa, contesto, sola?, sí, bé no, amb les gosses, les tres. La meva manada. En el fons no desitjo estar en cap altre lloc. Algú ha enviat icones de copes de cava i una cara de nena saludant. Tothom sembla tan feliç i jo no sé el per què de tanta tristesa.

Les altres revetlles, les que tenia la casa plena de fills, de la parella, d'amics i dels que no tenien on anar, em passava hores a la cuina preparant el que més agradava a cadascú i una coca. La coca m'agradava fer-la amb llardons i pinyots ben xafadets a la massa de la pasta de full. A casa meva li deien “la pensió”. Ara ja no hi ha parella, per sort aquella amb la que vaig tallar el pastís se'n va anar; els fills tenen les seves festes i els amics van escampant.


M'he quedat sola guardant la casa. Sé que és un mal pensament. Les llágrimes no s'aturen i la pantalla la veig mig borrosa. Què em volen explicar? Dins meu ressonen uns valors que ja no em serveixen i unes creences tan antigues, tan poc meves. Sempre cap a fora. Avui no faré coca de llardons, per a qui? i fa estona que em pregunto què m'agradaria menjar. No ho sé. I, Mare de Déu, com s'aprèn això. A la meva edat. Voldria fugir cap a aquella plaça, amb la música envoltant-me i tirar petards a la foguera i llençar les sabates i saltar les brasses...

GRÀCIA, EL MEU BARRI

GRÀCIA, EL MEU BARRI

Estiu. Dies llargs, terrassetes, cervesa fresca, calor, carrer, amics i tot alló que tan ens agrada perque som de mar càlid i de barri. Com ha refrescat una mica aquesta tarda he anat a voltar pel Puxet amb les gosses i de baixada ens hem assegut a les escales dels Josepets. Si ens veies la Paola! Quina fila feu, diria. I jo no sabria com explicar-li aquest "dolce fare niente" que em té tirada en els graons. Miro la vida, l'oloro, la sento dins meu i deixo anar la imaginació.

Com sempre, a l'encreuament de la Plaça Lesseps hi ha un trànsit excessiu de cotxes, autobusos, turistes i gent d'aquí. Nens i gossos corren al voltant de la biblioteca Jaume Fuster i es remullen sota los gotes que s'escapen de la font gran. Les campanes toquen, les set, com fa més de tres segles el seu so ompliria aquest espai, llavors sense trànsit, entre el camí ral i la riera de Vallcarca que baixava del Tibidabo.

Aquest va ser el començament de la Vila de Gràcia, el 1628, encara que aquest indret al segle XVII pertanyia a Sarrià. Va passar temps fins que la Vila es va començar a configurar. El 1800 encara era una zona toralment rural. Sols horts i camps entre el torrent del Pecat (carrer Sors-Milà i Fontanals), el de Cassoles i Sant Miquel (Príncep d'Asrúries). També dos convents: un el va fer construir Consell de Cent com a infermeria provincial dels caputxins ubicat a l'actual Passatge Caputxins entre els carrers de Bailén, Girona, Rosselló i Còrsega (destruit el 1714). L'altre, el dels franciscans observants, ubicat al Passeig de Gràcia amb Aragó, enderrocat dues vegades (1813 i 1823). La tercera edificació es faria a la Vila de Gràcia (convent de Jesús, actualment parròquia de Santa Maria de Jesús també Santa Maria de Gràcia, al carrer Gràcia, 3). 

Al final de l'explanada, Josepets avall, la muralla de Barcelona, de tres metres d'ample i uns deu d'alçada. La gent a la ciutat s'hi ofegava i emmalaltia amb les constants epidèmies. Josepets avall ens trobem amb l'entrada del portal dels Orbs,  la porta més transitada de la muralla que donava per la banda del Portal de l'Àngel.

(imatge de la web de Mon Barcino)

Al començament Gràcia és va construir en petits nuclis (un convent, un palau, moltes masies. Camps i horts de pagesos. Eren nuclis petits d'1 o 3 carrers de cases petites i aïllats entre ells). Les cases eren senzilles i normalment tenien una sortida a un patí a la part del darrere i a com a sortida al carrer la botiga o el negoci.

Les masies més importants van ser:
  • Ca n'Alegre (segle XVII) al costat dels Josepets, on està actualment la biblioteca.
  • Can Sempere, Sardenya-Camèlies a l'actual camp de futbol de l'Europa
  • Can Calic (segle XVIII) tocant carrer Verdi banda mar
  • Can Xipreret, actual Tenis la Salut
  • Can Muntaner, actualment l'escola que hi ha dins del Park Güell
  • Can Toda i Can Xirot, agafava els terrenys des de la muntanya Pelada fins el començament
      del Turó del Carmel, actualment davant del bar Delicias
  • Can Trilla (segle XVII) actual Plaça Trilla
  • Ca l'Arquer, Can Paio i Cal Xeró (segle XVII) Travessera de Gràcia amb Torrent del Pecat
  • Can Pardal (segle XVIII) actual carrer Montseny
  • Can Focs, còrsega-Milà i Fontanals (es conserva. Ara és un centre d'ensenyament privat)
  • Ca n'Oliveres, al costat de Can Pardal
  • Can Grassot que va donar lloc a l'actual Camp d'en Grassot

Els núclis més importants van ser:
  • El llogaret de Sant Onofre (al costat dels Josepets)
  • Sant Doménech del Pou (Grande Gràcia, 214)
  • El Terral (C. Montseny, 8. Encara se'n conserva una part i es pot veure l'any d'edificació)
  • El Grassot (C. Trilla, 4 bis i 6. Més enllà del Torrent del Pecat)
FESTA MAJOR. Al començament delsegle XIX arriben a Gràcia artesans, obrers i petits comerciants que fa pujar el cns d'habitants d'uns tres mil a gairebé uns seixanta cinc mil. Fins aquell moment celebrada el 15 de maig passarà a celebrar-se el 15 d'agost, er la Mare de Déu d'Agost, encara que alguns diuen que era el dia 16 per Sant Roc. Al començament era na festa pagesa amb balls i jocs al carrer.

A partir del segle XIX, després de la guerra del Francès, es van començar a construir cases aÏllades, sense carrers, molt anarquicament erò sempre respectant el límit dels 1.300 metres de distància que s'havien de deixar com a màxim fins a les muralles de Barcelona que era la distància màxima on arribava una peça d'artilleria.

Els nuclis van acollir els primers treballadors que foren els que van organitzar les primeres associacions cosa que va marcar el caràcter associatiu que sempre ha mantingut el barri comptant a l'actualitat amb unes 250 associacions inscrites.

La llengua de Gràcia era solament el català.

L'any 1850, amb la proclamació de Gràcia com a Vila es fa el primer guarnit a la façana de l'Ajuntament de la Plaça de la Vila.


GRÀCIA ES VA ANAR CONFIGURANT SEGUINT DOS EIXOS:

  1. DE MUNTYANYA A MAR, des dels Josepetes fins a la ciutat de Barcelona
    (camí de Gràcia, Gran de Gràcia)
  2. DEL BESOS AL LLOBREGAT, la romana Via Transversalis (actualment la Travessera)

El 1827, amb l'acabament del Passeig de Gràcia, Barcelona té una via directa amb Gràcia que en veu una sortida al seu ofegament intramurs, necessiten un espai airejat i Gràcia els hi ofereix així com un terreny proper, amb poc relleu.

L'ajuntament de Barcelona va accedir a que a Gràcia es comences a edificar amb la condició que els propietaris paguessin el 100% dels impostos aplicables si l'edificació es feia a la totalitat del terreny, per això es va començar a deixar un espai per construir que esdevindria el que ara són actualment les places que passarien a ser un lloc d'esbarjo, de trobada per gestionar el barri,on hi havia fonts, safreigs, mercats...

Actualment Gràcia té 16 places públiques.

El 1830 Gràcia es comença a urbanitzar per les terres d'Agata de la Trilla. Es van edificar cases en els terrenys de conreu, carrers i es va deixar un espai que es configuraria com una plaça. El barri s'anirà trçant com si s'anessin encaixant peces. Cada propietari volia afegir un troç més gran i millor.

Els carrers tenien l'única finalitat de portar a la gent a casa pel que són extremadament estrets (el acarrer Verdi era anomenat com el carrer Ample per la seva gran diferència d'amplada amb els altres).

La gent de classe alta de Barcelona s'edifica cases al carrer Gran de Gràcia, amb una o dues plantes.

Els noms dels carrers els possaven els propietaris dels terrenys. Alguns van posar els noms de la gent de la família i uns altres segon l'ofici que feien.

El límit de construcció a Gràcia, per raons militars era Travessera de Dalt pel Nord i el carrer Còrsega pel sud. Lúltim carrer del barri era el carrer Bonavista, entre aquest carrer i la murralla de Barcelona no s'hi podia edificar ja que l'explanada pemetia un punt de mira de seguretat militar per a revoltes i aldarulls que hi puguessin haver d'algun grup rebel que es vulgués instal·lar fora dels murs de la ciutat.

L'any 1860 s'inaugura la primera línia de transport entre la Plaça Nova i els Jardinets de Gràcia.

GRÀCIA INDEPENDENT
Els habitanst de la Vila paguen impostos però no reben res a canvi. Es revolten s'emparen en la constitució del 1812 on es diu que un municipi que tingui més de 1000 habitants pot ser independent. Al 1821 Gràcia aconsegueix la primera independència però el 1823 amb una restauració del règim de Barcelona queda anul·lada ja que Gràcia tenia el que li mancava a Barcelona: l'espai.

El 1828 es torna a demanar la independència al rei Fernando. Aquest la concedeix amb la condició que es canviï el nom de Gràcia pel de Villa de San Fernando y Santa Amalia de Gracia. El rei mor i la petició queda sense efecte.

El 1850, amb gairebé 14.000 habitants Gràcia torna a aconseguir la idependència per últim cop, durant el regnat d'Isabel II. La votació dóna un resultat de 502 vots a favor d'un total de 506 votants.


ELS JOSEPETS


(imatge de la web de Mon Barcino)



(imatge viladegracia.blogspot.com)

El 17 de gener1626 Josep Dalmau, conceller de la ciutat de Barcelona, que havia perdut als seus set fills i un any abans també a la seva dona, va comprar els terrenys on estava la Torre Guinardó (llavors terme de Sarrià) pequè els Carmelites descalços que ja tenien el convent de Sant Josep a la Rambla de Barcelona (actual mercat de la Boqueria) fundessin un convent per als novicis de l’ordre, se’ls va anomenar Josepets. L'edificació es va haver de fer extramurs ja que Barcelona en aquells moments tenia tant convents que no deixaven construir-ne cap més.

L’edificació es va fer en el camí d’origen romà, el camí ral a Sant Cugat.

En Josep Dalmau va fer construir l'esglèsia amb la condició què es dediqués a la Mare de Déu de Gràcia. L’esglèsia dels Josepets és l’edifici més antic del districte a partir del qual la Vila de Gràcia comença a crèixer al seu voltant i del que prèn el seu nom: Verge en la Gràcia de Déu i l’escut amb els lliris blancs, símbol de la virginitat, sobre un fons blau. La primera pedra de la capella es va posar a l’any 1658 i 24 anys més tard finalitzava la construcció.

Als Josepets s'hi feien peregrinacions i balls del ram o del vano.

A finals del 1837 els Josepets comptava amb tres llocs d’enterrament: el cementiri públic (on ara está la República Argentina i encara es pot veure algún troç de mur); la cripta de sota del presbiteri i les galeries sepulcrals, sota d’una part de l’esglèsia.

A partir del segle XIX amb la guerra del francés el convent es buida i sols hi queda el temple que gairebé no s’utilitza i va quedant en desús. Isabel II s’encarrega de la reconstrucció. Va ser a partir d’aquesta quan es va erigir en parroquia amb l’advocació de Sant Josep.

Si bé es va salvar de ser cremada durant la Setmana trágica (1909) perquè es pensava que l’esglèsia estaba defensada, no va passar així durant la guerra civil que la van cremar i es va enfonsar la cúpula i la nau central.

A partir del 1939 s’hi comença la reconstrucció i a l’any 1961 l’esglèsia es recupera.

En el temple s’hi han enterrat personatges cèlebres com George de Hesse, conegut com a príncep Jordi, que va lluitar contra Felip V durant la Guerra de Successió. També s’hi va enterrar al Baró de Maldà (aristócrata i escriptor, que va relatar la vida de Barcelona al seu Calaix de Sastre).

FOSA COMUNA
En una de les remodelacions de la plaça Lesseps s’ha trobat una fossa comuna d’origen encara incert amb uns quants esquelets amuntegats (uns 12), entre calç viva a pocs metres sota terra, just a uns 3 metres del quitrà del pas dels vianants. (Ronda General Mitre – Septimània), a pocs metres del metro de Lesseps i 150 de l’esglèsia.

Es creu que podrien ser morts de les epidèmies de pesta que va patir Barcelona, sobretot al segle XVII.



LA PLAÇA TRILLA. CAN TRILLA

La sinca és del segle XVII. Un francès compra la finca a començament del segle XVIII amb una gran extensió de terreny i es va anar traspassant varies vegades fins que la va comprar Atoni Trilla.

La casa té una planta baixa, una primera planta i les golfes, amb una capella orientada al mar.

A l'any 1828 Agueda Trilla va demanar permía a l'Ajuntament de Barcelona per poder edificar la zona de la masia que encara seguien essent camps de conreu.

Un cop edificada la zona el propietari va anomenar els carrers amb noms de la família com Santa Àgueda, Badia, Trilla, Trialla, Serra, comte de Vilamur i plaça Reina Amàlia (avui l'actual Plaça Trilla). S'hi van edificar cases per als camperols, tenders i artesans. Hi havia una fàbrica i residències per a gent de classe alta i mitja de Barcelona.

La masia ha resistit el pas dels anys i gairebé es conserva en el seva totalitat on hi viuen les monges de l'ordre de les germanes de Jesús Paciente.

Segons explica la història documentada durant la Guerra Civil, la fundadora de la congregació Ramona Llimargas (nascuda a Vic a finals del segle XIX) va ser la consellera de Franco a qui havia alertat amb èxit dels moviments militars de l'oposició. A més, també se li diu la monja bilocada. Segons molts articles de l'època a aquesta monja se li atribueixen fenòmens paranormals, aparicions dels diable i sobretot el poder de bilocació. Està enterrada a la cripta de la masia que es pot visitar.

LA PLAÇA DEL DIAMANT

Mercè Rodoreda va inmortalitzar aquesta plaça amb el seu llibre perquè, deia, li agradaven el envelats i li agradava ballar i els seus pares l'havies portat de joveneta a la plaça un dia de ball. I és que la Plaça del Diamant va muntar, després de les places del Sol i la de la Plaça de la Vila, l'envelat per a les festes.

 (imatge del blog de barcelona al detalle)
Antigament era anomenat el “barri dels joiers”. Amb la segona independència de Gràcia (amb Isabel II fins el 1862) es comença la urbanització de la zona. La plaça té el nom conseller de la Vila, Josep Rosell, que es dedicava al comerç de la pedreria i que quan es van urbanitzar aquests terrenys va posar noms de pedres precioses als carrers (Perla, Topazi, Or, ...).

Una de les coses que més es visiten actualment a la plaça és el búnker antiaeri (el refugi 232) que es conserva gairebé intacte i que va ser construit gràcies al treballs dels veïns. Va ser una comissió dels veïns qui va aportar els diners necessaris i es va encarregar de la planificació de les obres, però el treball més important va sser del gran nombre de gent voluntària que va fer els túnels.

LA PLAÇA DE LA VIRREINA

A la plaça de la Virreina s'hi va construir l'esglèsia on anava a reçar Antoni Gaudí.

¿Qui era la virreina? Maria Francesca Fiveller de Clasquerí i de Bru és el nom de la virreina. Aquesta, s’havia de casar amb Antoni Amat i Rocabertí (cap al 1777), als 20 anys. Per raons que no acaben d'estar aclarides el matrimoni no es va dur a terme. Quan l’oncle d’Antoni Amat (el virrei Manuel Amat) arribà del Perú amb fama d’home molt ric i influent, li va demanar matrimoni. Es van casar el 1778, però ell estava a Madrid i ella a Barcelona pel que es va arreglar el casament amb les signatures.

Des de Perú, el virrei, havia ordenat que s’edifiquessin dues cases: una a Gràcia (el palau, el més gran de Gràcia amb jardins neoclàssics, es va construir on està actualmente la plaça de la Virreina) i l’altre a la Rambla (actual palau de la Virreina).

Dos anys després de casats el virrei va morir i la virreina gestionà tot allò que formava el patrimoni de Manuel d’Amat, inventariat i controlat, sota la tutela del seu pare, del nebot Antoni d’Amat i Rocabertí i d’un notari. Actuà amb generositat deixant diners seus sense interès, com pertocava a una dona noble. Es diu que era molt culta, molt devota i amant de la família. La virreina va morir tres anys més tard que el virrei.

El 1797 el Palau va ser ocupat per la noblesa francesa que fugia de la revolució i el 1821 va ser hospici, durant la pesta groga.

A la mort d’Antoni d’Amat i Rocabertí, al 1824, els béns del virrei passaren als seus nebots, els marquesos de Castellbell.
En el lloc on hi havia hagut el jardí del palau es va fer construir l’esglèsia de Sant Joan de Gràcia.

El 1868, l'esglèsia de Sant Joan de Gràcia s'havia fet construir on està actualment l'esglèsia de la Providència ja que els feligresos de Gràcia, en el segle XIX, no tenien cap parroquia propia en el municipi (les parròquies que hi havia al barri depenien de Barcelona). A l’any 1878 l’ajuntament de Gràcia va adquirir el palau de la Vireina amb els terrenys i es va fer construir l’esglèsia en l’actual ubicació, fenta també una urbanització de tot l'espai. El 1884 va entrar en servei. Més endavant es va construir la rectoría i la capella del Santíssim que encara no s’havien acabat quan l’esglèsia va ser incendiada durant la Setmana Tràgica. La reconstrucció es va fer a partir del 1910.

És una església d'una sola nau. La façana posa de manifest les dues vessants de la coberta i presenta arcuacions sota el ràfec. La capella del Santíssim, de Francesc Berenguer, és modernista, i són posteriors l'altar major amb baldaquí i l'altar principal. L'enreixat que delimita les capelles va ser dissenyat per Antoni Gaudí on ell hi anava a reçar
L’única pedra que va sobreviure al Palau està al costat dreta de l’esglèsia (cap de dona, d’home i dos lleons).

Dels edificis del Palau sols ha quedat l’antiga masoveria (1870, Torrijos-Sant Lluís). A finals dels segle XIX va passar a les germanes Dominiques.

ELS CINEMES VERDI

L'1 de febrer del 1926 es va inaugurar el Salón Ateneo Cine que després es va anomenar cinema Trèbol i, finalment, a l'any 1936 va passar a ser el cinema Verdi.

Durant la guerra civil els locals es van utilitzar de menjadors infantils, un cop acabada la guerra s'anomenen Gran Sakó Verdi on s'hi feia ball al pis de dalt.

El 23 d'octubre del 1983 es converteix en un cinema de tres sales.

PLAÇA DE LA REVOLUCIÓ

A partir d'aquí entrem a la Gràcia més obrera. S'estableix la plaça el 1843 per Francesc Alsina i s'urbanitza en els antics terrenys de la finca de la Virreina. A la segona meitat del segle XIX s'hi posa un mercat en el centre de la plaça, envoltat per porxos. Aquest mercat s'enderroca quan comença a funcionar el mercat de la Travessera de Gràcia (de l'Abaceria).

És una plaça de gent obrera que ha tingut diferents noms: fins mitjans del segle XIX s'anomena la Plaça d'Isabel II. Amb la revolució del 1868 (La Gloriosa) s'hi celebra la derrota de la reina i la instauració de la primera República. Es canvia el nom de la plaça a Plaça de la Revolució de setembre del 1868. També es va anomenar la Plaça del Mercat per estar a prop del mercat de l'Abaceria i durant la guerra civil la Plaça de la Unificació.

Hi trobem un dels refugis que hi havia al barri. Els veïns l'havien construit al que s'hi entrava per diferents llocs de la plaça i es necessitava un carnet d'associat pel que es pagava un import per a la seva obtenció. Actualment es pot visitar la part de la infermeria (és l'únic que hi queda).

Un cop acabada la guerra se li posa el nom de Plaça de la Independència. Ara ha recuperat el seu nom revolucionari.

Després de la guerra la majoria del terreny era ocupat per un parvulari i hi havia trànsit de cotxes pel voltant de la plaça.

PLAÇA DEL SOL

Una de les més antigues del barri que va tenir una gran importància pel seu refugi i un arbre. Està dedicada a la llibertat del barri que antigament era un poble

A la plaça, on ara hi ha un parking hi va haver un dels refugis més grans del barri. Era un refugi públic i no s'hi havia de pagar.

L'arbre era conegut com l'arbre de la llibertat, era un “cedro” que el 1869 la Junta d'Armament i Defensa per a la República hi va plantar, just después de la revolució del setembre del 1868. L'arbre es va retirar més endavant juntament amb la seva estructura.

Actualment hi ha una estatua que representa un rellotge de sol amb els signes del zodíac.

Després el que més va destacar a la plaça van ser els envelats de les festes.

LA PLAÇA DEL POBLE ROMANÍ

En endinsem a la part més obrera de Gràcia, amb els vestigis de la revolució industrial al barri es produeixen grans innovacions amb l’ús del vapor. Per a aquesta novetat es necessitaven grans espais per a les fabriques tèxtils  que es construirien. Hem de tenir en compte que Gràcia solament era un poble proper a la ciutat de Barcelona.
Gràcia va comptar amb les fabriques tèxtils de vapor. La de Francesc Puigmartí (el Vapor Nou) instal·lada l’any 1839 (inuagurada el 1841) que agafava tota la part de Torrent de l’Olla, l’Abaceria cap a Puigmarti i la Plaça del Poble Romaní fins Milà i Fontanals. Tenia 500 treballadors (entre homes, dones i nens) i a la seva época més esplendorosa comptava amb 120 telars mecànics i 800 treballadors. L’any 1876 un incendí la va destruir per complert.
Als terrenys on es trobava la fàbrica es va aixecar el mercat de l’Abaceria Central (1892) momento en el que es va desmuntar totalment el mercat que hi havia a la plaça de la Revolució.
L’altra fàbrica, la de Vilaregut (1837) (coneguda com el Vapor Vell), estaba al carrer Perill amb Torrent de l’Olla.
A la plaça hi podem veure encara l’unica ximeneia que ha quedat del segle XIX de la industria d’aquells anys i que pertanyia a l’antiga fàbrica amb el nom Vapor Nous.
La instal·lació de les fabriques va fer que arribés gent al barri a treballar i s’haguessin de construir cases al voltant (Carrers Llibertat, Progrés, Fraternitat…)
A les fabriques s’hi va formar una de les primeres associacions de treballadors per tal de què els treballador que es posaven malalts (hi treballaven homes, dones i nens) no es quedessin sense cobrar durant aquells dies.
LA PLAÇA DEL RASPALL

No s’acaben de posar d’acord amb l’origen del nom de la plaça: uns diuen que és degut a un comerç on hi havia un raspall i altres al nom d’un francés, Josep Raspall, que defensava la clase obrera. De totes maneres, abans de tenir aquest nom n’ha ting molts més.
Gràcia reuneix des de fa més de 200 anys la comunitata gitana més gran que hi ha a Barcelona.Totalment integrada al barri, han tingut sempre un gran respecte per a la convivencia i per a la llengua catalana que la gran majoria parla.
En aquest indret de Gràcia hi ha ve nèixer la rumba catalana amb el Pescailla, nascut al carrer Fraternitat núm. 8. Seguint el carácter associatiu del barri tenim a prop de la plaça la Unió Gitana de Gràcia i la penya Gitana del Barça, també a prop hi ha una plaça conmemorativa a Gato Pérez (a la Pl. del Poble Romaní). Fa poc s’ha creat l’Associació de Joves Gitanos de Gràcia per treballar juntament amb els veïns l’absentisme escolar.

LA PLAÇA DE LA VILA

"Molts l'han oblidat. D'altres l'han anomenada revolta. Però va ser una guerra. La guerra dels set dies.Sense descans. Sense pau. Sense compasió."
"Conta l'anècdota que a Barcelona, el 1870, quan la revolta de les quintes, una dona humil, encarnació del Poble amb majúscula, va passar-se tot un dia tibant la corda del campanar de Gràcia, de la plaça de la Vila, cridant a sometent.
Les forces militars [...] no gosaven moure's per por de la gran Revolució que el toc de la campana presagiava. Quan els revoltats ja eren lluny, part d'allà de la muntanya, sonava encara el toc de la Campana de Gràcia"
Set dies de Gràcia, Carla Gràcia Mercadé

El 1870, amb la revolta de les quintes Gràcia es va enfrentar al govern per rebel·lar-se contra les lleis que protegien solament els interesos d'uns pocs. Com sempre acostuma a passar. Llavors la plaça s'anomeva la Plaça de la constitució i l'Ajuntament va servir d'hospital per als valents graciencs que hi van lluitar. Tot el barri s'hi va abocar i al carrer Bonavista es van muntar unes barricades que rebien el foc de l'artilleria des de Barcelona per fer callar la campana.

La llegenda explica que en aquella revolta del 1870, van lligar la campana amb una corda al terrat d'una veïna de la plaça i va estar sonant durant els set dies.

El campanar de 33 metres, al centre de la plaza símbol de la llibertat, es va construir el 1864. La campana s'anomenada popularment "La Marieta". El govern com a càstig cap a la Vila va fer treure la campana, però gràcies a la pressió de la gent es va retornar al seu lloc després del 1929.

El campanar de Gràcia està classificat com a un bé cultural localpel Catàleg del Patrimoni arquitectònic historicoartístic de la ciutat de Barcelona.

En aquesta plaça també hi l'ajuntament de la Vila.

LA GRÀCIA FOSCA

EL PRIMER POLTERGEIST AMB DENÚNCIA POLICIAL A CATALUNYA
(Carrer Francisco Giner, 43)
Tot va començar la nit del 10 de febrerde 1935 quan la família Montroig i Mendoza va sentir ‘raps’ (cops o sorolls d’origen desconegut) a les parets de casa seva. A conseqüència d’aquests sorolls un membre de la família es va aixecar, va encendre el llum i va observar com els calaixos s’obrien sols i queien a terra amb gran virulència.

El dia següent, la nit del 11 de febrer, els sorolls van reprendre amb malignitat i llavors el propietari del pis es va presenciar a la caserna de la Guàrdia Urbana per denunciar els fets. 
Al voltant de les set de la tarda del 12 de febrer, el veïnat va sortir precipitadament al carrer perquè el fenomen va reprendre amb més intensitat. Una cadira del menjador va caure dues vegades a terra i es va tornar a aixecar sense que ningú la toqués, una forquilla va incidir als peus d’un membre de la família i una pluja de pedres va caure al pati de l’edifici.
Coneixem tots aquests fenòmens gràcies a la denúncia que va fer el propietari a la policia i també perquè la premsa de l’època es va interessar molt en aquest cas.
Molts testimonis, alguns dels quals van ser narrats pels mateixos veïns, van explicar a la policia que sovint havien observat ombres blanques creuant el passadís i cadires i rellotges que es movien sense ajuda de ningú. Aviat la gent va relacionar el fenomen amb l’espiritisme (molt famós en l’època).

És important explicar que un membre de la família, el més jove dels fills d’Enric Montroig, estava molt malalt. I faig incisió en aquets detall perquè segons assenyalen alguns parapsicòlegs, molts d’aquests fenòmens són provocats per la presència d’aquests joves o adolescents al lloc dels fets. Segons expliquen, es tracta d’un mecanisme psíquic desconegut que provoca aquests fenòmens estanys.
Tot va acabar quan els Montroig i alguns inquilins de l’edifici van decidir mudar-se a una altra banda.

PLAÇA DE LA VILA 7 CARRER SANT DOMÈNECH

Banys públics

LA VAMPIRA DE BARCELONA

Enriqueta Martí va arribar a Barcelona de jove. Tenia una obsesió en anar als prostíbuls cosa que va seguir fent després de casada. El seu matrimoni va durar poc però van fer diferents reconciliacions fins arribar a la separació definitiva.

Al 1909 va ser detinguda en el seu pis del carrer Minerva, 6 (Barri de Gràcia) acusada de regentar un bordell on ofria nens que feia passar per als seus fills, els prostituïa i després els matava. 

A part de proxeneta feia de curandera i utilitzava uns productes que fabricava ella mateixa amb els ossos i la sang dels nens que robava i matava, que tan podien ser de mesos com fins a 9 anys. La gent de classe alta pagava molts diners per als seus remeis. Es diu que possiblement va ser l'assassina més mortífera que hi ha haguta a Espanya. Al final la policia va descobrir el que estava fent, la van empressonar i les mateixes recluses la van matar a la pressó


CENTRE ESPIRITISTA DE GRÀCIA, REVISTA LA BUENA NUEVA
Carrer Montseny/carrer de l'Or. Cercle Espiritiste de Gràcia "La Buena Nueva"
Plaça del Sol/carrer del Canó. Espiritisme continuació: Amalia Domingo Soler, Editorial Espirita, Revista "La luz del porvenir"


LES TRES DONES DE LA GRÀCIA REVOLUCIONÀRIA

Amalia Domingo Soler (1835-1909) primera directora de la revista 
Lliure pensadora i espiritista nascuda a Sevilla el 10 de novembre de 1835 i morta –desencarnada en llenguatge espiritista—el 29 d’abril de 1909, el 20 de juliol de 1876 s’instal.la a Gràcia, acollida per la família de Lluís Torrens, membre de l’entitat espiritista “Cercle La Buena Nueva”.

A la seva llar del carrer Torrijos li cedeixen una habitació i l’alimenten a canvi que escrigui sobre les seves doctrines. El 22 de maig de 1879 apareix, en el marc de “La Buena Nueva”, el primer número de la revista La Luz del Porvenir, amb redacció a la plaça del Sol cantonada carrer Canó i de la qual Amalia Domingo n’esdevé primera directora. Es publica fins al 1899, reapareixent més endavant com a òrgan de la “Federación Espírita Española” i editant-se fins al 1936.  

Considerada com la divulgadora de l’espiritisme més coneguda de tot l’estat espanyol, els seus textos eren llegits i reclamats des de diversos indrets d’Europa i Amèrica del Sud

Teresa Claramunt i Creus (1862-1931) 
Treballadora del tèxtil i anarco-feminista nascuda a Sabadell el 4 de juny de 1862.
 A principis de l’any 1891 s’instal.la a Gràcia. El 1896. El 7 de juny d’aquell any esclata una bomba al pas de la processó de Corpus pel carrer Canvis Nous de Barcelona, atemptat que causa 12 morts i uns 35 ferits. Com a conseqüència d’aquest fet, Claramunt i el seu company són detinguts i jutjats, juntament amb altres anarquistes, en l’anomenat procés de Montjuïc.
Se li conmuta la pena de mort per la de desterrament.

Col.labora amb Amalia Domingo Soler en el Cercle Espiritista “La Buena Nueva” de Gràcia. L’any 1902, juntament amb el seu company Leopoldo Bonafulla, funda el periòdic El Productor, i col.labora també a publicacions com La Anarquía o La Tramontana. Detinguda de nou amb motiu dels fets de la Setmana Tràgica el 1909, se l’obliga a traslladar-se a viure a Saragossa. Propagandista i activista de primera fila de les idees anarquistes, l’any 1905 escriu el llibret de 16 pàgines “La mujer. Consideraciones generales sobre su estado ante las prerrogativas del hombre”, en el qual reivindica el dret de les dones a participar en la vida social, política i econòmica.   

Ma. Ángeles López de Ayala Molero (1856-1926) 
Republicana, maçona, lliurepensadora i feminista nascuda a Sevilla el 21 de setembre de 1856. Procedent de la classe alta, era neboda d’Adelardo López de Ayala, dramaturg i polític que fou ministre del govern espanyol, president del congrés dels Diputats i redactor del Manifest de la Revolució de 1868.

Empresonada per campanyes antimonàrquiques i a favor de la llibertat de consciència, ja casada i visquent a Santander, la seva casa és incendiada. Des del 17 d’agost de 1888 és membre del “Gran Oriente Nacional de España” i, ja a Barcelona, de la lògia “La Constancia”. L’any 1898 funda i presideix a Gràcia la “Sociedad Progresiva Femenina”, que tingué la seva seu al
carrer Sèneca, 2 i, posteriorment, a Torrijos, 7.

Agrupava fonamentalment dones de l’esmentada lògia“La Constancia” i dugué a terme una intensa activitat fins l’any 1920, denunciant la situació d’explotació de la dona en particular i del poble en general

Tant López de Ayala, com Amalia Domingo, com Teresa Claramunt –les tres vinculades a la vila de Gràcia— formaren part de la primera societat feminista de Catalunya, la “Sociedad Autónoma de Mujeres” (1889-1892).